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Historia y descubrimiento del grafeno

La historia del grafeno es un tanto curiosa. A pensar de ser en 2004 cuando se le atribuye su descubrimiento, cabe destacar que el grafeno ya fue descrito y se conocía desde la década de 1930.

Incluso su origen se puede atribuir a 1889, año en el que ya se conocía la posibilidad de poder formar filamentos de carbono por descomposición térmica de hidrocarburos gaseosos.

Por lo tanto a la pregunta, ¿en qué año se descubrió el grafeno? Podemos decir que la palabra grafeno fue oficialmente adoptada en 1994 después de que se usara como monocapa de grafito en las ciencias superficiales.

Pero como mencionamos anteriormente, no fue hasta 2004 cuando se descubrió su verdadera utilidad.

¿Quién descubrió el grafeno tal cómo lo conocemos en la actualidad? ¿Cómo se descubrió?

descubrimiento grafeno

Fue en 2004 cuando a los doctores de la Universidad de Manchester, Andre Geim y Konstantin Novoselov, después de algunos experimentos, se les ocurrió intentar despegar del grafito láminas de grafeno a través de un procedimiento bastante rudimentario, pero al parecer efectivo, que consistía separar dichas laminas de un fragmento de grafito mediante cinta adhesiva.

De aquí obtenían unos fragmentos traslucidos, los cuales analizaban a través de microscopio, y que constituían esas láminas de espesor atómico que daban lugar al grafeno.

Hasta entonces se creía que era imposible fabricar láminas de grosor atómico porque era inestable, por lo que estos dos doctores lograron algo increíble y por ello recibieron el Premio Novel de Física en 2010. Por tanto, se les considera como los descubridores del grafeno.

Por otro lado, en 2005, un reconocido profesor español, del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid, y experto en grafito, llamado Francisco Guinea, se encontraba disfrutando un año sabático en la Universidad de Boston.

Este profesor junto con otros dos amigos, Antonio Castro Neto y Nuno Peres, vieron los resultados Konstantin y vieron el potencial de aquel nuevo descubrimiento en el campo de la física.

Se dieron cuenta de que los electrones del grafeno se comportan de forma muy diferente a la de los demás materiales (semiconductores o metales), pareciéndose más a los de partículas difíciles de generar y detectar, las cuales se estudian en enormes aceleradores de partículas.

Gracias a esta visión del profesor y experto español, hoy el grafeno nos da la posibilidad de acceder a este tipo de física con pocos recursos y desde un simple laboratorio de una universidad.